Para entender lo que pasó en el penal de Apodaca, preparamos este diccionario urgente sobre las raíces del colapso y descontrol en las prisiones mexicanas. Esta es la segunda parte de un manual básico para no perdernos en el laberinto carcelario. Una bomba que por cierto estalló tiempo ha.
Causa 4: Celadores sobrepasados.
La toma de control de los cárteles de la droga sobre las prisiones de México es un hecho; convertidas en maquila de extorsiones telefónicas, semillero de sicarios y privatización de servicios, los internos deben trabajar, pagar, comprar y garantizar su seguridad a través de la red de poder de los narcotraficantes pero este mecanismo aplica también para los funcionarios del sistema carcelario, en especial los celadores que si antes tenían control sobre los penales y podían manejar incluso la pequeña corrupción están ahora en manos de los narcotraficantes que los usan como carne de cañón. Pueden ser comprados, degollados o lo que haga falta. Vean si no este ejemplo de dos celadores del penal de Topo Chico asesinados en otoño del 2011:
Para empezar, tal y como recordaba Milenio, no hay suficientes custodios para manejar la sobrepoblación y el autogobierno de facto en las prisiones:
A los penales de Nuevo León les hace falta mil 442 celadores ante la sobrepoblación de hasta un 40 por ciento de reos.
Es decir, desde hace un año y medio los penales del Estado cuentan con dos mil 300 reclusos de más y sólo la mitad de custodios de los que necesita.
Según establecen los estándares de Naciones Unidas, el de Apodaca donde fueron asesinados 44 reos, debería contar con 754 custodios en los tres turnos por los 2 mil 750 internos con los que cuenta, situación similar a una bomba que la autoridad ya conocía, como lo explican los expertos.
Y luego está lo obvio.Los custodios colaboran forzosa o voluntariamente con los cárteles de la droga, como se supo en el caso de Apodaca donde nueve custodios de este Centro de Readaptación Social confesaron haber recibido una cuota de entre 5 mil y 10 mil pesos por parte de miembros de Los Zetas que escaparon del penal.
Custodios asesinados, como Norberto Rodríguez de la Cruz y José Luis Zorola Perales que aparecieron carbonizados el 2 de junio del 2011 cuando esperaban el Metrobús en la Estación Sendero del Metro, en Escobedo, saliendo del penal de Apodaca. Custodios que denuncian la corrupción de los penales y las redes de colusión con el narco. Custodios decentes e indecentes mezclados en una estrucutra donde el control efectivo de los penales ya no depende de la autoridad competente.
Causa 5: Reos federales.
Los llamados delitos contra la salud, tráfico y posesión de drogas, y todos los ilícitos relacionados con el narcotráfico han colapsado el sistema carcelario. Perteneciendo al fuero federal, los acusados por estos delitos deberían estar en prisiones de alta seguridad que pertenezcan al gobierno federal pero no hay muchos de estos centros en la república.
Así pues, y siguiendo la inveterada tradición se ubicaban en los estados de la república pese a la saturación de los ceresos locales donde se mezclan delincuentes de alto impacto, o sicarios de cárteles, con presuntos culpables por delitos menores que sufren la indescriptible violencia que se apodera de estos reclusorios cuando el crimen organizado pelea su control.

Penales de alta seguridad, ¿la solución? (Foto: ehui.com)
Muchos estados estaban denunciando esta situación y tuvo que llegar el efecto Apodaca para que el gobierno federal dijera que todo se va a solucionar:
A finales de la administración, todos los reos del fuero federal estarán bajo custodia en centros de internamiento federales, con el fin de desahogar las cárceles estatales y municipales, ya que se contará con 20 instalaciones, ocho de ellas nuevas.
Así lo aseguró Alejandro Poiré, secretario de Gobernación, tras condenar de manera “enérgica”, a nombre del gobierno federal, los hechos ocurridos en los penales de Apodaca y del Topo Chico, en Nuevo León.
“Al inicio de la administración eran más de 210 mil; de esos, 49 mil 200 eran reos del fuero federal y solamente 3 mil 164 estaban en penales federales; hoy día, del total de reos, 47 mil 816 son reos del fuero federal y de esos ya llevamos 18 mil en el ámbito federal; es decir, ya tenemos arriba del treinta y tantos por ciento del total de reos federales en el fuero federal y sí, sí, vamos a tener la totalidad de reos del fuero federal en custodia de autoridades federales al finalizar la administración”, aseguró Poiré Romero.
El encargado de la política interior explicó que el gobierno federal reconoce las “debilidades” del sistema penitenciario del país, debido al interés de las organizaciones delincuenciales por mantener su negocio criminal dentro de las cárceles.
Sin embargo, hizo énfasis en que dentro de las instalaciones federales no se ha registrado ningún hecho de violencia.
“Es necesario enfatizar que es indispensable seguir retirando a los reos más peligrosos del fuero federal de los distintos penales estatales, como se ha venido haciendo, y particularmente se deben de enfatizar los esfuerzos de las autoridades estatales para depurar, profesionalizar y mantener bajo un estricto control a las autoridades encargadas de los distintos centro de readaptación social”, señaló el titular de Gobernación.
Causa 6: sobrepoblación penitenciaria
Un solo ejemplo para ver el hacinamiento en los penales. Viendo en específico el caso de Nuevo León:
Cereso de Apodaca
• Capacidad 1,522
• Población 2,027
• +33%Topo Chico
• Capacidad 2,994
• Población 3,948
• +32%Cadereyta
• Capacidad 1,304
• Población 1,124
• -14%• 26% reos federales
• 1,819 reos federales
La sobrepoblación de las prisiones mexicanas es un hecho aunque Cadereyta sea la excepción. Ya no es sólo el hecho que no se separen los presos comunes de los reos de alta peligrosidad, vinculados al crimen organizado, es que el uso excesivo de la prisión preventiva en México ha provocado el hacinamiento del sistema penitenciario: más de 40,000 reos, que representan un 22% por encima de su capacidad, están en espera de un juicio que los colapsados tribunales no pueden digerir.

Tragedia en Comayagua, Honduras (Foto: noticias.terra.es)
Justo antes del desastre de Apodaca, los avisos estaban dados:
La Oficina la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos denunció hoy un “alarmante patrón de violencia en las prisiones de Latinoamérica”, debido al “endémico problema” de superpoblación de las cárceles en la región.
“El mayor problema de la prisiones en Latinoamérica es la superpoblación. De media, las prisiones albergan un 30 por ciento más de prisioneros de lo que deberían, pero en muchos casos se llega hasta el 100 por ciento, lo que facilita las tragedias”, puntualizó en rueda de prensa el portavoz de la Oficina, Rupert Colville.
Causa 7: una crisis sistémica.
Todas las causales de esta quiebra del sistema mexicano de prisiones se asocian a una quiebra general, o colapso sistémico de la seguridad pública y la procuración de justicia, que corre en paralaleo a las grandes crisis económicas que desde 1982 fueron reduciendo el papel del estado mientras la fractura del tejido social generó un estallido de la violencia no sólo en México sino en toda América Latina.

Prisiones en México: la cara visible de un colapso general (Foto: sispe.com)
Los saldos de algo más de tres décadas de lento y seguro colapso de la seguridad y la justicia están a la vista en el último y más delicado eslabón de esta cadena infernal: los centros de readaptación social, conocidas como ceresos, prisiones, penales o reclusorios. Los motines, reyertas y masacres son una rutina cada vez más habitual y parte de la sociedad prefiere acusar a los reos o a sus familiares del desastre existente, tal y como se veía en ciertos tuits relacionados con el conflicto de Apodaca:

Aunque a veces, vuelve el sentido común, como en este tuit:

Pero los académicos que llevan años estudiando el laberinto carcelario van más allá de las epidérmicas reacciones de la gente; la bomba de tiempo estalló ya.Construir más prisiones puede no ser la solución a un panorama general que describía lúcidamente un político que no tiene precisamente fama de ser una voz reconocida y respetada, Jesús Ortega, ex secretario general del PRD:
Se puede estar de acuerdo o no con el concepto de reinserción social, pero mientras sea un principio constitucional, las autoridades deben observarlo y ceñirse a él. Todo lo contrario al populismo punitivo de fuerzas políticas, como el Partido Verde Ecologista (PVEM), que al impulsar la cadena perpetua elimina la posibilidad de que los individuos se puedan reinsertar a la sociedad. Obviamente, la negación máxima del principio de reinserción social es la pena de muerte, impulsada también por el PVEM, a pesar de su prohibición expresa en la misma Constitución.
Mientras que la estrategia de seguridad pública privilegie la neutralización de los delincuentes y no preste la debida atención a la prevención y reinserción social, seguiremos perdidos en un laberinto combatiendo a un monstruo de mil cabezas. Resulta urgente una estrategia de seguridad ciudadana que en lugar de emprender expediciones punitivas para que los delincuentes se pudran en la cárcel, reconstituya el tejido social, dándole la misma importancia a la prevención, la persecución y la reinserción.
Palabras ciertas, vengan de donde vengan.





